EL OTRO
Un buen día
se encontró consigo mismo
en una calle estrecha
del casco antiguo.
¡ Maldita sea!
-murmuró-
ya he vuelto
a dejarme
abierta la puerta
del espejo.
se encontró consigo mismo
en una calle estrecha
del casco antiguo.
¡ Maldita sea!
-murmuró-
ya he vuelto
a dejarme
abierta la puerta
del espejo.
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