dissabte, 18 de març del 2017



TEXTO ONÍRICO
(El traje que olía naftalina)
Se despertó y se vistió muy rápidamente.
Se puso el arcaico traje 
de los días grises
y salió a la calle.
Aquel día
los semáforos no funcionaban.
El tráfico era un verdadero caos.
Corrió hacia la oficina,
ubicada en lo más alto
de un edificio de treinta plantas.
Una vez allí abrió la ventana
y arrojó por ella su arcaico traje de los días grises.
No soportaba por más tiempo
aquel nauseabundo olor a naftalina.