diumenge, 4 de desembre del 2016

EL SUEÑO
A las seis casi en punto de aquel día salió a la calle
y se puso a andar. Anduvo hacia el norte de la ciudad
y mientras lo hacía iba desparramando por el suelo 
diminutos fragmentos de su último sueño.
Cuando llegó a la Catedral ya no le quedaba ni uno solo.
Subió los noventa y nueve escalones que había hasta
la puerta principal del templo y desde allí observó
ensimismado la imagen de toda la ciudad,
transformada ahora en un extraño sueño
de inverosímiles consecuencias.