dimecres, 30 de novembre del 2016

LA PARTIDA
El edificio estaba formado por una sola estancia.
En el centro había una mesa con una trampilla,
a través de la cual se podía bajar hasta el infierno.
Una noche me quedé a escribir hasta bien entrada la madrugada;
pensé que aquélla era una buena ocasión para volverlo a intentar.
Levante la compuerta y comencé a descender.
El diablo estaba de pie, junto a un tablero de ajedrez.
- Llevo mucho tiempo esperándote, me dijo.
 Y acto seguido nos pusimos a jugar.