y me compré un hermoso violín.
Cuando salí a la calle
me puse a tocarlo en una esquina.
Poco a poco, un considerable
número de transeúntes comenzó a rodearme.
Por la expresión de sus rostros
di por hecho de que mi improvisada actuación
era de su agrado.
Sin embargo, todo cambió,
cuando, de forma inesperada, el violín dejó de sonar
y se transformo en un insecto de aspecto repugnante.
Los allí presentes echaron a correr horrorizados.
Yo, tardé algo más de cinco minutos
en liberarme de sus abominables tentáculos.
Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada