dilluns, 14 de novembre del 2016

Desde el precipicio de tus pechos me lanzo al vacío
Esa es la noche que he escogido
Esa es la tormenta que me conviene
Esas son tus manos tiernas
Veo a lo lejos el rostro imberbe de la soledad
En lugar de ojos tiene dos faros que ilumina la noche
La luna se asoma impregnada de tristeza
y en todas las ciudades del mundo se sueña melancolía.
Quiero escribir un poema extenso que hable de Dios
Comienzo a partir del alba rescatando truenos del pasado
De pronto, el diablo entra en escena y se enfrenta al espejo
Dios le lanza un rayo y lo aniquila en un instante
Sigo escribiendo mi poema
Dios permanece a mi lado, junto al fuego del hogar