¿Qué diráel carpintero del barriocuando vea mi mesa de setenta y cinco patas?¿Qué dirá mi sastre
cuando le muestre
esta chaqueta de seis
mangas,
con un ataúd
serigrafiado
en la solapa?
¿Qué dirá Dios
cuando
me presente
en su casa
sin previo aviso?
Un compás
que traza
líneas rectas.
Una regla
especialmente
diseñada
para dibujar
círculos perfectos.
Una pipa
con dos cazoletas.
En la mesa
del artista pánico
nada es
aparentemente
normal.
Diosle dijoa su ángelmás perezoso:"Te pasas
la eternidad
tumbado,
sin hacer nada.
¡A ver si de una vez por todas
dejas de holgazanear
y haces algo
que nos sorprenda!"
Entonces va,
y crea el infierno.
Compró un abrigo de terciopelo
de segunda mano.
La sorpresa fue enorme,
cuando, al llegar a su casa,
en el momento de
probárselo frente al espejo,
descubrió que su antiguo
dueño se había olvidado
el alma en él.
Un libro
con ojos
me observa
desde lo alto
de la estantería.
Al abrirlo,
un número
indeterminado
de miradas
se propagan
por toda la habitación.
A las cinco en punto terminó de escribir
su relato pánico de más de dos mil palabras.
El primero en leerlo fue su psiquiatra.
Huyó
de todos los instantes vividos
para terminar
ocultándose
entre las hojas
de
su propia biografía.
Un
revolver
sobre
la mesa.
Una
bala
en el costado.
En
la sala
todo es
penumbra
silencio
turbación
Me
imagino
una ciudad
completamente
envuelta
de penumbras.
Desde
una
de las torres
más altas,
alguien libera
un montón
de sombras
en forma
de paloma.
Una
vez concluida
la sesión de cine,
los actores principales
abandonaron
la pantalla
y salieron
por
la puerta principal.
El resto
lo hizo
por la
de servicio.
La muerte
llegó
puntual,
vestida
de azul,
tal
como le había prometido.
La anciana
tomó
su bolso de color beige
y la siguió,
sin
mediar
palabra alguna.